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01 abril, 2010

Indígenas, beneficiarios accidentales de legislación sobre "acciones colectivas"

Emilio Rabasa, sostiene en su columna publicada en el diario "El universal" que la regulación de las llamadas acciones colectivas, (mecanismo procesal reconocido para que un grupo de personas haga valer sus derechos de manera conjunta y las resoluciones emitidas en dicho proceso tengan los mismos efectos) beneficiará a millones de indígenas que ahora si podrán promover en juicio la libre determinación y autonomía de sus pueblos.

Este beneficio, sin embargo, se dará en forma accidental, ya que la propuesta a decir del jurista, no fue hecha previendo este caso, sino más bien fue confeccionada para darle armas legales a usuarios de servicios y consumidores.




Emilio Rabasa Gamboa
01 de abril de 2010

El senador del PRI Jesús Murillo Karam presentó en febrero del 2008 al Poder Constituyente Permanente, una iniciativa de enorme valor político y social: las acciones colectivas, que acaba de aprobar el Congreso federal para ser enviada a las legislaturas locales, que viene a llenar un gran vacío en la protección de los derechos de tercera generación, también llamados “derechos colectivos”.

Lástima que ni él, en la exposición de motivos de su iniciativa, ni en las consideraciones del reciente dictamen aprobatorio de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Gobernación y de Estudios Legislativos del Senado, hubiesen mencionado el trascendental impacto que las acciones colectivas pueden llegar a tener en más de 10 millones de mexicanos indígenas, (además de los otros beneficiarios mencionados), cuyos derechos de libre determinación y autonomía consignados en la reforma al artículo segundo constitucional, hasta ahora no eran otra cosa que letra muerta, no obstante la “sangre, sudor y lágrimas” (Churchill) que corrió para llevar a la Constitución esos derechos en el año 2001, gracias al movimiento del EZLN.

Para los derechos colectivos, como son los derechos indígenas, no existía protección efectiva alguna, ya que en la protección de los derechos constitucionales se privilegia “la actuación individual sobre la colectiva” (Murillo Karam).

En efecto fue gracias a Mariano Otero, que el Constituyente de 1857 introdujo el amparo, previamente legislado por Crescencio Rejón en la Constitución de Yucatán, como el mecanismo para proteger los derechos del hombre. Pero la fórmula de Otero fue de corte individualista. Sólo el afectado puede solicitar la protección de la justicia a sus derechos, pero no para el grupo al que pertenece, y la resolución favorable del tribunal sólo a él beneficia.

Cuando el Constituyente de 1916-17 introdujo por vez primera en el mundo a los derechos sociales, del trabajo y agrarios, los acompañó de sus respectivos mecanismos de protección: las Juntas de Conciliación y Arbitraje, y los Tribunales Agrarios, respectivamente. Pero los derechos de tercera generación, como todos los de no discriminación (artículo primero constitucional) y sobre todo los indígenas (artículo segundo) nacieron huérfanos de toda protección. La frivolidad de Fox, no obstante ser el autor de las respectivas iniciativas sobre estos derechos, le impidió ver que necesitaban contar con mecanismos procesales para su debida protección, y así los dejó. Oportunamente critiqué esa enorme laguna (Derecho Constitucional Indígena, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas y editorial Porrúa, 2002), pues me parecía increíble, que después del sacudimiento político y social que causó en México el movimiento zapatista desde 1994, al final saliera una reforma indígena inútil sin la protección jurisdiccional a los nuevos derechos colectivos, e indiqué que eran las acciones colectivas (class actions en las legislaciones de EU y Canadá), la solución.

Con la iniciativa Murillo se reforma el artículo 17 para que: “Las leyes regularán aquellas acciones y procedimientos para la protección adecuada de derechos e intereses colectivos, así como medidas que permitan a los individuos su organización para la defensa de los mismos”.

Habrá que estar muy pendientes sobre la ley secundaria que precisará la naturaleza, tipología y operación de las acciones colectivas. Pero no sólo serán beneficiados los grupos ecologistas, o los usuarios de servicios públicos o los consumidores, sino sobre todo los pueblos y comunidades indígenas, frente a actos de autoridad que vulneren sus derechos de libre determinación y autonomía, por los que tanto lucharon, incluso antes de que apareciera el zapatismo militante. ¡Enhorabuena por esta nueva legislación!

Investigador del Institutode Investigaciones Jurídicas de la UNAM


24 marzo, 2010

El sentimiento de inseguridad: sociología del temor al delito



El sentimiento de inseguridad: sociología del temor al delito

Presentación de libro – El Colef Tijuana, Ciudad Juárez, Casa Colef y por Internet



El Colegio de la Frontera Norte invita a la presentación del libro El Sentimiento de Inseguridad: Sociología del temor al Delito del profesor Gabriel Kessler, el jueves 25 de marzo, a las 12:00 horas, en el Aula Magna Raúl Rangel de El Colef-Tijuana, por videoconferencia a Casa Colef, a Ciudad Juárez y en directo por Internet.

Gabriel Kessler es doctor en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París, donde además fue elegido profesor en 2004. Es investigador del CONICET, profesor de la Universidad Nacional de General Sarmiento y del doctorado IDES-UNGS. Fue Cátedra Simón Bolívar 2003 de la Universidad de París III-Sorbona.

La publicación del Dr. Kessler aborda los factores psico-sociales intervinientes en la sensación de constante amenaza con respecto al delito o también llamado sentimiento de inseguridad. En su trabajo, el Dr. Kessler examina por separado el delito como un fenómeno jurídico, el cual se da cuando existe dolo, y el sentimiento de inseguridad colectivo que no es otra cosa que la percepción de una amenaza externa discordante con la vida rutinaria.

Entre sus libros cabe mencionar La nueva pobreza en la Argentina (con A. Minujin, 1996), La experiencia escolar fragmentada (2002), Sociología del delito amateur (2004), Neoliberalism and National Imagination (con A. Grimson, 2005). Ha editado el volumen Seguridad y ciudadanía (2008) y Violencias, delitos y justicias en la Argentina (con Sandra Gayol, 2002).

Más información:
+ 52 (664) 631-6300 ext. 1155



Entrevista a Juan Rulfo

Una entrevista muy extraña, pero que arroja datos biográficos e incluso históricos muy interesantes.
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Fuente: Wikipedia

Juan Rulfo nació en Apulco, municipio de San Gabriel, distrito de la ciudad de Sayula, estado de Jalisco, el 16 de mayo de 1917. Murió en la Ciudad de México, el 7 de enero de 1986, escritor, guionista y fotógrafo mexicano , perteneciente a la generación del 52. La reputación de Rulfo se asienta en dos pequeños libros: El llano en llamas, compuesto de diecisiete pequeños relatos y publicado en 1953, y la novela Pedro Páramo, publicada en 1955. Se trata de uno de los escritores de mayor prestigio del siglo XX, pese a ser poco prolífico. Ha sido considerado uno de los más destacados escritores en la lengua española de este periodo, junto a Jorge Luis Borges, por una encuesta realizada por la editorial Alfaguara.
Juan Rulfo fue uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX, que pertenecieron al movimiento literario denominado "realismo mágico", y en sus obras se presenta una combinación de realidad y fantasía, cuya acción se desarrolla en escenarios americanos, y sus personajes representan y reflejan el tipismo del lugar, con sus grandes problemáticas socio-culturales entretejidas con el mundo fantástico.

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Fuente: http://video.google.com/videoplay?docid=-7495550766501139260#

27 enero, 2010

Por qué, por que, porque, porqué. Usos y correcta escritura.

Fuente: http://www.edu365.cat/eso/muds/castella/porque/eines.htm

El uso de porqué, porque, por qué y por que
Porqué es un sustantivo (el porqué, es decir, la causa, el motivo); siempre va precedido del artículo (el) o de otro determinante (su, este, otro...). Admite plural : los porqués.
Ejemplo: No explica nunca el porqué de sus decisiones.

Porque es una conjunción causal: introduce una oración subordinada que explica la causa de otra principal.
Ejemplo: Lo he entendido porque me lo has explicado muy bien.

Por qué sólo se usa en oraciones interrogativas, directas e indirectas. Por es preposición y qué es un pronombre interrogativo.
Ejemplos: ¿Por qué no has venido a la fiesta? (Interrogativa directa)
No sé por qué se ha portado tan mal.(Interrogativa indirecta)

Por que se compone de la preposición por y del pronombre relativo que; se puede sustituir por "el cual, la cual", etc.

Ejemplo: Fueron varios los delitos por que fue juzgado.

10 noviembre, 2009

Sobre la comprensión de la realidad

"No es necesario ser un César para comprender a César":
Max Weber en su obra Economía y Sociedad. Esbozo de sociología comprensiva. Fondo de Cultura Económica, México 1974; p. 6

Weber trataba aqui de explicar que, si bien es cierto que hay acciones sociales en las que es difícil la transmisión de el sentido que entrañan puesto que los sujetos receptores no son accesibles al tipo de experiencias del que realiza la acción social, tampoco se puede afirmar que es necesario ser capaz personalmente de producir dicha acción social para comprenderla.

22 septiembre, 2009

LAS IZQUIERDAS Y DERECHAS DE NORBERTO BOBBIO


Por Flor Elena Mora Corrales

Norberto Bobbio reafirma la vigencia de las categorías izquierda y derecha y sugiere que la distinción entre una y otra ideología depende del tratamiento que se haga alrededor de el concepto de igualdad.

Bobbio fue un jurista, filósofo y politólogo nacido en Italia en 1909. Le tocó vivir acontecimientos históricos muy importantes que dejaron una profunda huella en su pensamiento, como la segunda guerra mundial y evidentemente el régimen fascista de Mussolini.

Antes del ascenso del actual presidente de Italia, Silvio Berlusconi, Norberto Bobbio sostuvo que era un deber moral impedir que éste ganara las elecciones.

A pocos días que se llevara a cabo el “jubileo 2000” también acusó al Papa Juan Pablo II, Karol Wojtyla, de ser un “perfecto papa de la contrarreforma” criticando la elección del Tomás Moro como el santo de los políticos.

Bobbio muere en el año 2004 contando con 94 años de edad. Sin duda alguna fue un gran influyente en la ciencia política y en el derecho.

Teniendo muchas obras en su haber, por ahora nos concentraremos en su libro llamado “izquierda y derecha”, en la que además de definir el punto toral de distinción entre una y otra ideología, defiende apasionadamente la vigencia de estas categorías opuestas entre si.

Para Bobbio, la dicotomía no es izquierda y derecha sino izquierdas y derechas pues al interior de cada una hay graduaciones importantes.

Las izquierdas y las derechas no sólo son ideologías, antitéticas, sino programas contrapuestos para la solución de conflictos, es decir acción política contrastante. Izquierda y derecha son intereses y valoraciones distintos que le darán rumbo a la sociedad.

Pero, ¿cómo distinguimos la pertenencia a una u otra categoría?

Bobbio dice que es posible si analizamos el tratamiento que se hace sobre el ideal de “la igualdad”.

El concepto de igualdad no es absoluto sino relativo. Para analizarlo eficazmente debemos responder a las preguntas: igualdad entre quien, en qué y basándose en qué criterio?
Tomando en cuenta estas tres variables nos damos cuenta que la igualdad puede entenderse de muchas maneras.

Para las decisiones de políticas igualitarias deben aplicar entonces varios criterios como necesidad, mérito, capacidad, clase, esfuerzo, entre otros.

Sin embargo hay quienes no distinguen estas variables y le dan al ideal de igualdad un valor absoluto, sin matices. A esta tendencia Bobbio la denomina igualitarismo.

Un ejemplo claro de igualitarismo está en los argumentos del ministro de la Suprema Corte De Justicia, Mariano Azuela cuando con motivo del pronunciamiento que debía hacer respecto de la LEY TELEVISA sostuvo que la legislación no debía otorgarles mayores facilidades a las comunidades indígenas para la obtención de concesiones de radio o televisión pues tanto esas comunidades como los empresarios se encontraban en libertad para obtenerlas y si en los hechos unos no las obtenían era porque no tenían el suficiente poder adquisitivo para comprarlas. El Estado pues, no debía convertirse en proteccionista.

Mariano azuela propugnaba de esta forma que debían pronunciarse a favor de la igualdad de derechos para todos.

Tanto izquierdas como derechas reconocen que los hombres son tan iguales como diferentes pero es la actitud que se toma ante esos hechos la que debe observarse para distinguir quienes son de izquierdas y quienes de derechas.

La izquierda, según el análisis de Bobbio tiene tendencias igualitarias porque tiende a atenuar las diferencias mientras que la derecha promueve políticas no igualitarias porque pone especial acento en promover las diferencias.

Esto se debe a la distinta percepción y valoración que ambas tienen de aquello que hace a los humanos iguales y a la vez diferentes.

Es decir, ¿Qué puede justificar una discriminación? ¿Qué criterios nos deben guiar para salvaguardar nuestras diferencias o nuestras similitudes? En la respuesta que se de a estos cuestionamientos se apoya la diferencia.

Hay dos estatus de desigualdad: la desigualdad natural que a veces es posible corregir pero en su mayoría es imposible eliminar; y por otra parte las desigualdades sociales que se pueden corregir, eliminar y en algunos casos únicamente es posible no fomentar.

La izquierda sostiene o debería sostener que la diferencia surgida por las desigualdades naturales o las sociales que depende de nacer en una familia o en otra o bien en una región o en otra es distinta a las desigualdades que dependen de nuestras capacidades, de los fines a conseguir, de la diferencia del esfuerzo empleado, entre otros. La diferencia del estatus no debería tener una influencia sobre el tratamiento de las unas y las otras.

Por ejemplo, el establecimiento de los derechos sociales, como el derecho a la educación, el trabajo, el derecho a la salud, tienden a remover o por lo menos a atenuar las desigualdades sociales.

Según el pensamiento de Norberto Bobbio, la derecha no busca tampoco conservar todas las desigualdades, sino que es más desigualitaria.

La derecha afirma que una mejor convivencia social es el resultado de aceptar esa diversidad.

Pese a lo anterior no hay que confundir, aceptar la diversidad en la derecha significa admitir que el origen de las desigualdades humanas son naturales y como tales son eliminables, pero no se acepta que la mayor parte de las desigualdades que nos indignan tienen preponderamente un origen social y por tanto no se lucha por eliminarlas.

Esta desigualdad, la natural es la que se acepta y busca eliminar o atenuar, la otra, la social es la que se ignora o fomenta.

Por ejemplo, la propuesta de la derecha de recibir la mayor parte de los ingresos como impuesto al valor agregado mejor conocido como IVA es una propuesta clara de la derecha.

Ellos dicen que es un impuesto fácil de cobrar porque todos consumen y todos lo pagarían. Pero no es lo mismo puesto que no implica el mismo esfuerzo el hecho que un obrero compre un refrigerador al esfuerzo que realiza un expresidente de nuestro país cuando se ve en la necesidad de adquirir el mismo producto. Y aunque el IVA se cobre proporcionalmente, es decir representa un porcentaje del costo, siempre habrá mayor detrimento al bolsillo de quien menos tiene.

Un fenómeno relativamente actual es que muchos partidos que son de derecha no se asumen como tal.

En nuestro país el Partido Acción Nacional nunca se ha proclamado de derechas se autocalifica como perteneciente a una corriente llamada político humanista.

Esto puede tener un doble significado.

Primero, que sepan que la sociedad en general le da al término derecha es sumamente negativo y por tanto usan este eufemismo de la política humanista (centro reformista y humanista como sostiene el secretario juvenil del PAN en Baja California) por que se oye más bonito o menos fuerte.

Por otro podría ser únicamente el ánimo de confundir porque como dice Norberto Bobbio: “En un universo donde las partes contrapuestas son interdependientes (…) la única forma de devaluar al adversario es devaluándose a sí mismo” o lo que es lo mismo donde no hay derechas no hay izquierdas.